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¿Por qué tengo tanto sueño? Causas y soluciones

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Nuestras dificultades para dormir pueden basarse en diferentes factores, del mismo modo que la necesidad sigue cerrando los ojos que algunas personas o nosotros mismos tenemos en algunos períodos. Por lo tanto, la sensación de estar muy somnoliento continuamente puede ser el síntoma de una enfermedad o la consecuencia lógica de no descansar bien durante los períodos previstos para ella.

Hablamos de exceso de sueño cuando surge la necesidad de dormir fuera de las horas previstas para ello y, ya en sí mismo, esta vez supera las ocho horas. No debe confundirse con fatiga o apatía, que a menudo son causadas por la falta de ocupación física y mental. Por otro lado, la necesidad de dormir unas horas puede estar motivada por la depresión o un período de gran estrés.

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Estas son las causas de no dormir bien

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Trastornos del sueño


La somnolencia puede ser causada por muchas enfermedades relacionadas con el sueño, también llamadas trastornos del sueño. Estos incluyen hipersomnia, narcolepsia, apnea del sueño, insomnio o síndrome de Kleine-Levin. De estos ejemplos, los relacionados con la somnolencia extrema son la hipersomnia, la narcolepsia y el síndrome de Kleine-Levin, también llamado síndrome de la bella durmiente.



Hipersomnia


La hipersomnia se subdivide en diferentes clases, pero todas se refieren a la abundancia de sueño durante el día. Las hipersomnias no impiden dormir toda la noche, así que las personas que duermen sin problemas mayores por la noche.

El sueño que experimentan tiende a aparecer en situaciones monótonas en la estimulación de la construcción por debajo de un cierto umbral. Ejemplos de este tipo de situaciones pueden ser conferencias, reuniones en el trabajo o cine. En ningún momento este sueño diurno es reparador, por lo que los pacientes se sienten frustrados por esta sensación, disfrutando en unos momentos de la sensación de estar descansados.



Síndrome de Kleine-Levin


Una clase de hipersomnia, hipersomnia recurrente, está relacionada con el síndrome de Kleine-Levin, que no es muy común y afecta fundamentalmente a los hombres. Los episodios de sueño extremo en esta enfermedad ocurren de 1 a 10 veces al año y su oscilación entre días y semanas. Estas personas pueden dormir de 16 a 18 horas.



Narcolepsia


Los pacientes con narcolepsia se mueven inusualmente rápidamente desde la fase de alerta hasta la fase REM, por lo que sufren “ataques de sueño” en situaciones inesperadas. Estas “siestas” duran unas horas y, aunque el efecto es restaurador, la necesidad de dormir se produce de nuevo a las 2-3 horas. Esta necesidad es muy peligrosa, ya que pueden dormirse caminando o conduciendo.



Estrategias para prevenir o aliviar los síntomas


Si se detecta la necesidad anormal de sueño, lo primero que se consulta será un especialista. Por otro lado, adquirir buenos hábitos relacionados con el descanso siempre nos contribuye, independientemente de una patología o no. Estas son algunas pautas que podemos seguir:

  • Bebe suficiente agua. Una mala hidratación nos hará sentir más cansados. Si realmente es una condición para dormir, no debe agravarse por el mal hábito de no beber agua. Más que eso, con esta costumbre estaremos ayudando a funcionar bien la totalidad de nuestro cuerpo.

  • Aléjate del estrés. Las situaciones que generan estrés en nosotros afectan la calidad de nuestro sueño y lo alteran. Puede que sentimos que hemos dormido profundamente durante muchas horas, pero después de haber dormido demasiado ligero un sueño.
  • Rodéate de emociones positivas. Las emociones negativas influyen en la fatiga y afectan nuestro cuerpo de muchas otras maneras. Cuando estamos fuera de nuestras mentes o angustiados, sólo tenemos ganas de dormir.
  • Cree patrones saludables. Una buena manera de controlar nuestro sueño es mantener una rutina clara: siempre ir a la cama al mismo tiempo, evitar siestas largas y en momentos variados y dormir siempre una cantidad saludable de horas. De esta manera, nuestros ritmos circadianos estarán en perfecto estado de salud.

    Pensemos que nuestro patrón de sueño puede ser modificado por las diferentes circunstancias de nuestro entorno: no es necesariamente un indicador de enfermedad. Nuestra forma de dormir cambia constantemente, dependiendo de nuestra edad, nuestros hábitos o cómo nos relacionamos con el medio ambiente. Es por eso que, ante cualquier sospecha y como paso pre-preocupante, debemos consultar con un especialista y aplicar las estrategias que hemos mencionado (si resuelven o no el problema, en todos los casos nos harán descansar mejor).

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